domingo, 22 de enero de 2012

Llego a Quilpué a visitar a mis suegros y me encuentro con una reja que cierra el paso y pretende convertir la villa en una ciudadela para mantener a los delincuentes fuera. ¡ que estupidez! pienso. Ahora caigo en la cuenta que en la villa donde vive mi hermana en Maipú ya hace años años que pusieron la misma reja por el mismo motivo y junto eso con que en el barrio en que vivo en Antofagasta , tuvmos que armar una junta de vecinos, por la misma razón y no se descarta que tengamos que vivir encerrados como monos de zoológico nosotros también y nos veamos obligados a contratar guardias y todas esas cosas. ¿ que pasa? Bueno, que son los delincuentes, me atrevería a decir todos ellos subproducto del lucrativo negocio de los narcos, los que nos están dictando la forma en que tenemos que vivir. ¡que contradicción! Los que deciden ponerse al margen de la sociedad son quienes imponen las reglas. ¿y por qué? Pues porque nuestros políticos se han dedicado por veintitantos años a trabajar para sí mismos, con honrosas expecicones como la del señor Orpiz y, seguro, otros cuantos más, el resto se dedica a buscar las formas de perpetuarse en sus cargos, olvidándose de su razón de ser.