martes, 12 de marzo de 2024

La Colmena

 

Si las personas-nosotros- nos dimos cuenta que ser propietario es mejor que ser arrendatario, ya que si ahorras un porcentaje y pagas un crédito , cuyos dividendos no son muy distintos al valor de un arriendo, y muchas veces menor,  al cabo de 12 o 20 años eres dueño de una propiedad, construiste un patrimonio. Ya no eres proletario, eres propietario.  Si destinas esa propiedad al arriendo, el balance es mucho mejor ya que prácticamente con el pago del pie, terminas dueño de la propiedad al cabo del plazo del crédito. Multiplicaste tus ahorros por 5 o 10 veces.

 

Bueno, si nosotros, individuos no profesionales en el mundo de las finanzas nos dimos cuenta de eso, imagino que los bancos con sus ejércitos de analistas, jefes de cuenta y gerentes, se habrán dado cuenta hace tiempo de lo mismo. No pensemos en el gerente de sucursal que vela por las cuentas de corto plazo, pensemos en los gerentes o directores corporativos en alguna lluviosa capital centroeuropea que están mirando la figura a largo, 20, 30 hasta 100 años, plazo.  Seguro que ellos perciben como una amenaza esta “propietarización”  del proletariado que les está robando la riqueza que les corresponde a sus instituciones.

Escucho comentarios, como el de Fabian Barrio, sobre los objetivos de la agenda 2030. El “no tendrás nada y serás feliz” y la creciente pauperización de la juventud en España, por ejemplo, que prácticamente no tiene posibilidades ni esperanzas de tener propiedades. Veo como han sido  educados para que prefieran las “experiencias” por sobre las pertenencias. Viajar, bailar, beber, recitales, partidos, uber, Awto, puro gasto, nada de patrimonio, consumen sus ingresos.

Veo por otro lado un gran, y parece que exitoso, empuje por eliminar la familia tradicional y acabar con  la maternidad y paternidad. No más hijos, por la via del aborto libre, el sexo recreativo, las parejas homosexuales y las leyes que convierten el galanteo y la seducción en una actividad de alto riesgo legal parece ser la consigna.

 

Asi es como se intenta convertir a la sociedad en una colmena, donde las obreras ( que no tienen nada y no tienen hijos) -nosotros o nuestros hijos para los que ya pasamos la edad- solo debemos trabajar para enriquecer a los dueños y dirigentes de la colmena, a cambio de una vida de placeres, sin futuro, sin historia, sin legado , que no nos deja nada más.

martes, 5 de marzo de 2024

 cultura de las víctimas

Ayer, un reportaje en televisión sobre los gastos de marzo, colegios, patentes de vehículos, etc. Haciendo énfasis en como la gente tendría que recurrir a usar sus tarjetas de crédito para solventarlos, con entrevistas y testimonios.

 Aunque uno de ellos fue lo suficientemente transparente para decir “ y venimos llegando de las vacaciones”  en general el tono del reportaje era de conmiseración por “la situación” de la gente.

Nada se dice sobre que el acceso al crédito es una de las formas que tiene la gente de distribuir gastos concentrado en un mes a lo largo del año, ya que los ingresos, en general son parejos.

El crédito le permite a la gente tener auto, casa , celulares de alta gama, vacaciones y estudiar carreras universitarias ( aunque después no quieran pagar) , entonces, ¿cual es el afán de presentarlo como una pesada carga que debe soportar la “pobre gente”? 

En mi familia original, nunca salimos de vacaciones, pero nos educamos en colegios particulares, nunca fuimos a un restaurant pero estudie en la PUC con crédito fiscal que pague en 15 años a una UTM mensual y muchas becas.

Este constante y sutil, ya que en ningún momento del reportaje se mencionó a los bancos ni se denostó a nadie, lavado de cerebro, es la paciente preparación de la tierra -barbecho le llaman los que saben de cultivos- para sembrar las semillas del odio al capitalismo.    Es la siembra de vientos que después se cosecha en forma de impostados “estallidos”.