viernes, 9 de abril de 2021

 sobre la libertad ( refrito de una entrada antigua que nadie leyó)...


El derecho de propiedad es fundamental para ser libres. Bueno, es cierto que si no tienes ni necesitas nada eres totalmente libre. Pero eso es filosofía, pues en la medida que vives, algo necesitas, alimento, medicina, transporte, trabajo, compañía, cariño, y eso te lo mezquinan y te lo condicionan a ciertas actuaciones tuyas, ya no eres libre. “Si no es del partido no tiene derecho a vacuna” “ si no tiene carnet de la patria no tiene derecho” ¿les suena conocido?.

Tan simple como si me quiero ir del país o cambiarme de ciudad para buscar un mejor clima, debo poder vender mis bienes para financiar el viaje y comprar otros en el destino. ¿Cómo hacer eso si no tengo nada?   Si me quiero casar o tener hijos debo poder disponer de mis bienes, del fruto de mi trabajo o del de mis ancestros para organizar mi vida en la forma que a MI me acomode, no al jerarca del partido. Y por último, si quiero sumergirme  en una vida de contemplación y misticismo tengo que poder  liquidar mis bienes, aunque sea regalándolos  ¿se entiende la relación ente propiedad y libertad? 

 

Entonces, los que ponen en duda el derecho de propiedad, están apuntando a la libertad, así de simple. 

 

¿Por qué los siervos de la edad media simplemente no dejaban a su amo déspota y se iban a buscar otro más decente? Pues porque no poseían nada para poder financiar el viaje.


 

Otro recuerdo de un mundo feliz   (cuento)

 

Hoy pude conversar, si se pude decir así, con uno de ellos. Yo estaba en la fila para recibir la ración de lentejas apolilladas y mal cocinadas que nos dan cada dos días cuando llegaron en su caravana de 4x4 de lujo. Yo que me aparté un poco de la fila para copuchar, de pronto me vi rodeado de camarógrafos y micrófonos que me condujeron hasta el costado del auto más caro del lote . Por la ventana pude verlo, mas bien gordito, perfumado, con manicure y corte de pelo de estilista y ropa y reloj  carísimos. Complaciente me preguntó ¿está todo bien con la ayuda que te damos desde el congreso? ¿Qué opinas?  Y le dije lo que opinaba.  De pronto las cámaras y micrófonos se volvieron armas y esposas, y aquí voy, en la parte de atrás de un camión militar, no sé con que destino…y me perdí mi ración de lentejas.