sábado, 15 de junio de 2013

Economía

Economía La economía es como el agua, sujeta a  leyes inmutables y dinámicas, leyes de la hidráulica, de bernoulli, etc...la economía esta sujeta a las leyes del mercado, oferta y demanda, búsqueda de la utilidad. Si el agua se deja libre, surge un caudal que va rompiendo la tierra y genera un cauce poderoso , capaz de tragarse todo a su paso, dejando un reguero de destrucción y muerte. Si las leyes del mercado se dejan libres, surgen fuerzas económicas, poderes fácticos les llamo en su juventud un notable candidato a presidente en la actualidad- ¿se acordará?- que arrollan todo a su paso, competencia, proveedores y clientes, creciendo y creciendo sin control. Si las aguas se canalizan, entuban, se ponen compuertas y diques, válvulas de control y de sobrepresión, podemos usar el poder del agua para nuestro beneficio, extraemos energía, plantamos en el desierto, nos divertimos y mantenemos sanos, limpios y ,tal vez, felices. Dentro del caudal siguen vigentes y vigorosas las leyes de la hidráulica, inmutables, inevitables e inabolibles, pero esta vez tiene límites que no pueden traspasarse. Si queremos que la economía sea como agua caudalosa al servicio del hombre, debemos canalizarla,guiarla y conducirla. Para ello debemos proveer leyes y  reglamentos e instituciones y personas dispuestas a hacerlos cumplir. Ese debiera ser el rol de los poderes del estado. 

martes, 4 de junio de 2013

El problema con las grandes empresas es la avaricia, muchas veces disfrazada de valores corporativos , misión o ética empresarial ( " incrementar el valor para los accionistas"). Peor resultan ser las mas grandes, en las que los administradores no son los dueños, los dueños son difusos, casi un concepto y se aplican las reglas de Porter, crecer, ganar ,dominar, como guía para adivinar sus intenciones. El estado por su parte, tampoco es buen empresario. Por sobre todos los argumentos descolla el de la perdida de conexión entre lo que se hace y los resultados es decir, el funcionario percibe en forma muy atenuada el efecto de sus actos pues hay todo un aparato que decide o Lidia con las consecuencias. Definitivamente, no creo que sea buena idea entregar a este aparato la administración de la riqueza de todos. Que nos queda como opción? Un estado regulador, fiscalizador, redistribuidor, con instituciones que operen y leyes y reglamentos que nivelen la cancha entre el poder económico y el ciudadano.  Claro que no es fácil, se requieren servidores del estado honestos, competentes y dedicados, independientes e íntegros. ¿Como lograrlo si para acceder a un cargo representativo  hay que contar con el apoyo de tremendo aparato partidario y sumas ingentes de dinero? En definitiva, ¿a quien representan entonces estos representantes?