lunes, 29 de junio de 2015
El corporativismo que se nos viene
Hace un par semanas Carlos Peña escribía sobre el error de Bachelet en su entrevista con el Papa Francisco, al afirmar que las Iglesias serían parte del debate constitucional. Su asombro residía en la revelación de la intención de conferir a estas corporaciones un rol de intermediario entre los individuos y el estado. Lo calificaba como error grave y contrario a la esencia de la democracia. Estoy de acuerdo con lo segundo, mas no con lo primero.
Es contrario a la democracia pero no es un error.Es más bien la esencia de la gran incomodidad de su sector con la actual constitución, la cual dedica toda su primera parte, con varios artículos, a consagrar la individualidad del ciudadano, al cual empodera para representarse a si mismo ante el estado, dejando a las corporaciones, fuera de la linea de visión entre uno, individuo, y otro, estado. Ese es el quid de la urgencia refundacional.
Hace solo unos dias, nos sorprenden, ¿debieramos?,con anuncios de órdenes de partido, según lo que entendí, que debieran ser de acatamiento obligatorio para militantes, independientemente de su posición en el aparataje social, primando por sobre las instrucciones recibidas a través de su linea de mando o su propio albedrío en caso de legisladores.
Antes de esto, nos deleitaron con una reforma sindical que pone mucho poder en manos de los sindicatos y muchas trabas para que los trabajadores se autorepresenten.
Hubo otra iniciativa, que no supe en que quedó, en que los centros de padres iban a tener poder de decidir sobre las clases de religión.
Bien, aquí se cierra el círculo, ¿o deberé decir cepo?.Me explico.Al traspasar la potestad de representarse desde el individuo a alguna corporación, llámese junta de vecinos, colegio profesional, sindicato, partido, asociación, etc. Se genera una nueva forma de control totalitario de la sociedad mucho mas accesible y manejable para quienes tienen la disciplina y el know how de como adueñarse de cargos , mal llamados de " representatividad" . Es muy fácil, para quien se lo proponga, tomar desprevenidas y hacerse de directivas de todo tipo de organizaciones para,desde ahí, mediante las órdenes de partido, controlar hasta el más mínimo detalle de la vida de las personas. De ahí, a buscarle la pata al gato para declarar ilegales a los partidos de oposición... por lo menos estamos más cerca.
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