domingo, 9 de septiembre de 2012

En mi trabajo debo reclutar mucha gente . Hemos debido crear unidades cuya misión es terminar de enseñar lo que debió enseñar la educación tecnico porfesional e impartir nuevas conocimeintos necesarios para desempeñarse bien en tareas específicas, sencillas pero nada comunes. Los muchachos que llegan  desde la educación media podemos describirlos, en su mayoría , pues siempre hay excepciones , como flojos, insolentes, ignorantes, hedonistas y carentes de ganas y voluntad de progresar. Suena duro pero así es. Debido a la cronica falta de personal, hemos recurrido a importar trabajadores desde otros paises. Basta ver las notas para dsitinguir un argentino, un colombiano o peruano de un chileno. Todo aprobado a la primera oportunidad con notas sobresalientes, ¡no puede ser chileno!.....los nuestros requieren tres y hasta cuatro oportunidades para aprobar y casi siempre  con la nota mínina.   Tengo hijos unoversitarios , cuya educación fue hecha completa " en democracia" y pude ver, como apoderado, las diferencias con respecto a la educación que yo recibí.  Fui educsdo por profesoras normalistas  en educación básica allá a fines de los 60 y en un colegio " de curas" la media en los 70. Asistí a una escuela con número pues mi padre, cesante crónico desde que lo conocí no podia pagar más . La querida Escuela Hogar N 7. Casi todos mis profesores eran comunistas ( y ese es el defecto de las normales que Pinochet quizo suprimir al suprimirlas). Pero no me enseñaron a tirar piedras o discursos de memoria como los de la Camila. Me enseñaron a respetar a mis mayores,a ser puntual, a lavarme las orejas y cambiarme calzoncillos,a cortarme  las uñas, a nunca, pero nunca jamas , aunque saliera yo perjudicado, mentir . Me enseñaron los valores de los padres de la patria, las ambiciones y el empuje de los conquistadores, la tenacidad de los descubridores, el sacrificio y entrega de los héroes de Iquique y de la Concepción. Me enseñaron las maravillas de las matemáticas y las ciencias naturales. Me mostraron las aventuras y los miles de mundos que viven en las páginas de los libros. me enseñaron poemas de Gabriela Mistral y me hablaron de Florence Nightinhale. Mi escuela estaba ubicada en un caseron de adobe que, se decía venia desdé la época de la colonia y que, por motivos politiqueros, fue demolido estando yo en segundo básico, para, supuestamenteme construir una nueva. Construcción que solo ocurrió muchos años después. Entremedio nos acomodamos en el gimnansio, en salas hechas con tabiques de madera sin cepillar y que compartíamos de a dos cursos, uno en la mañana y otro en la tarde.enfin, pasamos frío en esas mañanas escarchadas, nos resfriamos de tanto andar con los pies  mojados, fuimos a clase con fiebre o nos quedamos remolonenado en cama, ¡si enfermarse era visto como una oportunidad, de quedarse en cas con la mamá! pero eso no nos hizo ni victimas ni vulnerables. A los cabros  de ahora les enseñan los derechos del niño, pero no los deberes.No les hablan de sacrificios ni les exigen mucho para no estresarlos. No les imponen reglas pues los papás, a veces más ignorantes que los hijos, pero con la cabeza llena de derechos ciudadanos y la posibilidad de una "indemnización" , no les conceden a los profesores autoridad para disciplinar a los niños. ¡Hay del ingenuo e idealista profesor que trate de remecer a un cabro para que cambie de actitud frente a la vida! Va a ser sumariamente sumariado y condenado a priori con gran escándalo. Bueno, estos cabros quieren sentarse a revisar, que digo, a dictar el presupuesto de la nación. Se van a la oficina del ministro a exigir reformas.  ¿en que piensan cuando hablan de reformas.? ¿como puede el educando juzgar la educación que recibe? Más aún , aunque sospeche con razón, que nos es buena ¿como propone soluciones si no sabe lo que se le pretende enseñar? Me temo que cuando hablan de reformas están pensando en recur$o$ . No se necesitan recursos, se necesitan profesores que quieran ser sometidos a evaluación. Directivos, leyes y reglamentos que restablezcan la cordura, el orden y el respeto. Se le hace más daño a un niño que crece sin distinguir lo correcto de lo incorrecto que a uno que recibe un castigo ( razonable, obvio) injusto. Así , solo así es posible que  recuperemos  el alma nacional. Tiene razon el señor Waissbluth, al opinar que debemos partir por la educación prebásica. Espero que no se esté quedando en las mesas, sillas y plasticinas , sino esté mirando los valores que se les inculcará a esos niños.