TERREMOTOS
Ya casi no nos
asombramos cuando recibimos noticias de que un terremoto grado 6 o 7 en Turquía
causó miles de muertos y que en ciertos lugares no quedó piedra sobre piedra. Y
vemos fotos de ciudades reducidas a montones de escombros y, en secreto, no
enorgullecemos de que aquí un grado 6 no da ni para arrancar y solo tenemos que
preocuparnos de que no se nos caiga la tele.
Bueno, si eso es así, es porque aquí se construye de acuerdo
y respetando las normas de construcción antisísmica. Los ingenieros y
constructores están claros de su responsabilidad, civil y penal si algo llega a
ocurrir. Los fiscalizadores hacen su pega y los resultados están a la vista.
Esto ocurre porque aún no existe un nivel de corrupción que
haga viable y rentable saltarse las reglas. Todavía las instituciones funcionan
para garantizarle a Ud , señora, señor, que se compra un departamento, que todo
el fierro y cemento requerido para aguantar un grado 9, esta donde tiene que
estar.
Presumo que eso no ocurre en otros países, como el del
ejemplo.
Pero atención, en la medida que nuestras instituciones se
vayan deteriorando, que los fiscalizadores se pongan mas “ accesibles” ,los
jueces más benevolentes y los legisladores menos atentos al bien común, nada puede garantizar que este positivo estado de
cosas se mantenga.
La resistencia de los edificios de una nación, es reflejo
del estado moral de la misma y prefiero no hacer pronósticos de como nos va a
pillar el grado 8 de 2030.
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