domingo, 3 de julio de 2022

caminantes

 

Camino al aeropuerto, tarde noche, va a hacer mucho frio, diviso una familia de tres, padres en sus treinta, hijo de unos 8 años, caminando hacia el norte por la berma. Todas sus pertenecías en un coche de guagua.

De vuelta los vuelvo a ver unos kilómetros más allá. Ya está haciendo frio.  Me entra una rabia tremenda. Nadie, con poder de hacerlo, toma ninguna medida  contra los gobiernos criminales que destruyen las vidas de tantas familias de sencillos trabajadores y los lanzan, con sus hijos y ancianos a  vagar, indefensos,  miserablemente, por los caminos de los emigrantes. ¿donde están los clamores en torno a la dignidad, la desigualdad y otros cantos de sirena?

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