Camino al aeropuerto, tarde noche, va a hacer mucho frio, diviso
una familia de tres, padres en sus treinta, hijo de unos 8 años, caminando
hacia el norte por la berma. Todas sus pertenecías en un coche de guagua.
De vuelta los vuelvo a ver unos kilómetros más allá. Ya está
haciendo frio. Me entra una rabia
tremenda. Nadie, con poder de hacerlo, toma ninguna medida contra los gobiernos criminales que destruyen
las vidas de tantas familias de sencillos trabajadores y los lanzan, con sus
hijos y ancianos a vagar, indefensos, miserablemente, por los caminos de los
emigrantes. ¿donde están los clamores en torno a la dignidad, la desigualdad y
otros cantos de sirena?
No hay comentarios:
Publicar un comentario