Artistas de hollywood y nuestros legisladores
En general, salvo contadas excepciones, como C. Eastwood, los artistas famosos son “progres”. Es para mi fácil entender. No siempre son gente brillante sino más bien dados al ocio y la fiesta y sus principales virtudes son primero la belleza física, la falta de autocrítica, la capacidad de memorizar guiones y de fingir todo tipo de sensaciones, actitudes, cariños, odios, ciencias, artes y disposiciones.
Ellos no hacen el trabajo duro, no tienen que luchar con banqueros e inversionistas o gerentes, para financiar las producciones, ni tienen que mimar a estrellas, caprichosas o indisciplinados a veces, como ellos mismos, ni están entre estos y los sindicatos de actores secundarios, guionistas, técnicos etc…
Ellos actúan, simulan, remedan vidas de gente buena, héroes, mártires, o bandidos perversos pero geniales, y terminan creyéndose el cuento de que ellos son los buenos, geniales y generosos y empiezan a pontificar y, lo que es peor, hay gente que se los cree.
Todo esto a cambio de ingentes cantidades de dinero que terminan por hacerles perder la noción de la vida real y los hace comulgar con ruedas de carreta. Terminan creyendo en mundos de recursos infinitos en manos de malvados imaginarios que no reparten por pura codicia y egoísmo, sin tener idea de nada.
Si se fijan bien, la descripción de los primeros párrafos, bien podría aplicarse, sin mayores cambios, a varios de nuestros honorables…¿no les parece?
lunes, 31 de agosto de 2020
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